Identidad

Ser cadete en el Liceo BYS: una identidad que se construye con el tiempo

Equipo académico del Liceo BYS · Liceo BYS · Quito

Un nombre que no se usa por casualidad

En el Liceo BYS a los estudiantes se los llama cadetes. No es un detalle decorativo: responde al lema del colegio, disciplina, creatividad y esfuerzo, y a la identidad que la institución reconoce en su patrona, la Sargento Primero Francelina América Caicedo Brazales, una mujer que hizo del servicio y la disciplina su forma de vida.

Llamar cadete a un estudiante es ponerle delante una palabra que viene cargada de historia. Es decirle, de entrada, que forma parte de algo que tiene estructura, jerarquía y propósito, y que ese lugar se construye, no se recibe hecho.

Ser cadete en el Liceo BYS no es un título que se recibe de entrada: es una identidad que se va construyendo con roles, responsabilidades y momentos que marcan el paso de los años escolares.

Roles que se van asumiendo

Dentro de esa estructura existen roles como el de Brigadier Mayor, comandantes y subcomandantes de curso, además de un departamento de instrucción formal. Son posiciones que existen dentro de la vida escolar y que están ligadas a valores que el colegio nombra expresamente: espíritu de cuerpo, disciplina, compañerismo y la satisfacción del deber cumplido.

Que estos roles existan dentro de la comunidad de cadetes es, en sí mismo, una forma de enseñar que la responsabilidad tiene grados y que se ejerce frente a otros, no en soledad.

Un recorrido que llega hasta el juramento

La condición de cadete no se agota en el día a día: tiene momentos que la hacen visible ante toda la comunidad. La proclamación de abanderados y escoltas es uno de ellos. Otro es el juramento a la Bandera, que corresponde a los estudiantes de tercero de bachillerato, el último tramo del colegio.

Que ese juramento quede reservado a quienes están por salir del colegio dice algo sobre cómo se entiende el camino: ser cadete es un proceso que se recorre año tras año, y el gesto más solemne llega al final de ese recorrido, no al inicio.

Qué puede hacer la familia en casa

En casa se puede acompañar esta identidad con gestos simples. Preguntar al hijo o hija qué significa para él o ella ser cadete, y qué responsabilidades siente que tiene dentro de su curso, abre una conversación que el colegio no puede tener en nombre de la familia.

También ayuda reconocer en casa las tareas cumplidas con esfuerzo, por pequeñas que parezcan. La satisfacción del deber cumplido, uno de los valores que nombra el colegio, se refuerza cuando se vive también fuera del aula, en las responsabilidades cotidianas del hogar.

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