Acompañar un segundo idioma en casa
El inglés en el colegio
En el Liceo BYS el inglés se trabaja con el programa AMCO, que tiene su propio material y su propia progresión. Ese es el trabajo del aula. Lo que pasa en casa no lo reemplaza, pero puede hacer que rinda más.
La buena noticia es que acompañar un segundo idioma no exige hablarlo. Exige constancia, curiosidad y un ambiente en el que equivocarse no dé vergüenza.
Acompañar un segundo idioma no exige hablarlo: exige constancia, curiosidad y un ambiente donde equivocarse no dé vergüenza.
Poco y seguido
Un idioma se sostiene con contacto frecuente. Unos minutos cada día suelen valer más que una tarde larga de vez en cuando: una canción, un video corto, un cuento, repasar en voz alta las palabras de la clase.
Lo importante es que se vuelva parte de la rutina y no una tarea extra que se negocia cada día.
Aunque en casa nadie hable inglés
Muchas familias sienten que no pueden ayudar porque no dominan el idioma. No hace falta. Puedes pedirle a tu hijo o a tu hija que te enseñe lo que aprendió en clase. Explicar algo a otra persona es una de las mejores formas de fijarlo, y quien enseña se siente valorado.
También puedes aprender a su lado. Ver a un adulto equivocarse y seguir intentando es una lección que va más allá del idioma.
Equivocarse es parte de aprender
Nadie aprende un idioma sin pronunciar mal, olvidar palabras o armar frases incompletas. Corregir cada error en casa suele quitar las ganas de hablar. Es mejor celebrar el intento y dejar la corrección fina para el aula.
Con paciencia, el idioma deja de ser una materia y empieza a ser una herramienta: algo que sirve para entender una canción, una película o una instrucción.
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